¿Conquista fantástica?


En primer lugar, decir que la conquista haya sido "fantástica" de ninguna manera intenta debatir que la empresa de conquista no haya sido un encuentro militar, sangriento, y real. Tal vez lo más complicado aquí es entender que emplear "lo fantástico" tampoco implica una contradicción filosófica cuando se habla de lo histórico. Aquí la intensión es, más bien, acercarnos a definir el origen latinoamericano como uno que también es "fantástico" porque el efecto de lo mítico es algo tangente y que marca psicologicamente.



El contexto histórico-literario

Paralelo a la literatura del siglo de oro español, cuyas historias--ya ha recalcado Borges--participaban en la creación de narraciones fantásticas, emerge un realismo cronista durante el siglo XVI que colmado por inexactitudes sobre lo nuevo se daba a recalcar y definir objetos y culturas americanas por sus detalles "fantásticos."  

Desde el inicio, Cristobal Colón describió en sus Diarios que en sus tres viajes al nuevo mundo se encontró con varios monstruos que, por no tener más recurso, los llamó harpías, sirenas, y demonios. Lo importante aquí, es que Colón haya usado descripciones de monstruos de novelas fantásticas para describir algo que se suponía "histórico." En su texto, característico de la típica obra cronista del tiempo, definitivamente existe ese choque entre lo racional y lo irracional que menciona Todorov como el choque fundamental donde se establece el espacio de lo fantástico.


Durante la época temprana del "descubrimiento," relatos sobre lo insólito y fantástico que era el nuevo mundo llegaron a ser comunes en la península ibérica. Intrigado por esos cuentos, el mismo Cervantes anhelaba con viajar al nuevo mundo y descubrilo por sí mismo, pero fallece sin lograrlo.



La Reina Calafia

Algunas de esas historias del siglo de oro contribuyeron a establecer nuevos folclores coloniales e imperialistas, en varios casos suplantando a los ritos y mitos autóctonos. Un caso ejemplar de este tipo de imperialismo cultural se encuentra en la etimología de "California," cuyo nombre se deriva directamente de una historia fantástica de una novela de caballería española, titulada Las sergas de Esplandián, y en la cual se relata de la conquista de la "reina Amazónica," "Calafia," quien gobernaba "la isla" antes de la conquista española. Según la historia, Calafia era una mujer "Negra," y "Amazónica," algo que característicamente desplazaba y desubicaba a la historia indígena y pre-colonial de la península.

Tan fantásticas eran las aventuras del Amadís de Gaula que llegaron a ser la inspiración de la sátira del Quixote.



La leyenda de Quetzalcoatl



Pero no sólo en este contexto fue "fantástica" la conquista, lo fue también en el proceso histórico-militar. Durante su empresa de conquista, Hernán Cortés gozaba de tener varias ventajas militares, entre ellas: caballos, traductores, víruses... pero quizás el arma más fantástica que poseía era la leyenda de Quetzalcoatl.

Aunque se desconoce hasta qué nivel o hasta cuando dejó de pensar Moctezuma, el líder de los aztecas, que Hernán Cortés era la prometida re-encarnación y retorno de Quetzalcoatl, esa fue una historia que Cortés ciertamente utilizó a su favor para obtener ventajas a través de su paso por la Tierra Firme. El hecho que Moctezuma lo haya recibido en el templo mayor, fue en sí una victoria.

Lo que para Cortés fueron actos de una divina fortuna, pues indudablemente se pretendía elegido, son una serie de actos fantásticos que sin duda lo acercaron al triunfo sangriento de la conquista.